miércoles, 11 de noviembre de 2009

De lo más normal del mundo.

Una tarde bastante fría,de la semana pasada,entré a una cafetería, para poder calentarme con un buen café con leche (corto de café,ya que me pongo muy nerviosa...debido a mis ataques..).Miré hacia una esquina y me fijé en la única persona que había en la cafetería, un chico joven,unos 24 años aproximadament,y vestía típico de película, con una boina bastante antigua, una camisa algo arrugada,unos vaqueros algo descuidados, y fumaba tabaco de liar, con un cuaderno y apuntando,tachando lo que tendría escrito, por lo visto parecía algo mosqueado, aunque más que mosqueado a mi me parecía desesperado,hasta que le vi hablar por teléfono con una educación, una entonación que no pegaba de ninguna manera con él, tenía la voz limpia,perfecta para ser locutor de radio para un programa nocturno, lo poco que pude escuchar era que buscaba alquilar una habitación, y según deduje llevaba toda la tarde sentado y llamando,de ahí esa cara de desespero, con un café, o quien sabe cuantos se habría tomado,llamando y llamando sin parar, hasta que le vi sonreir por un espejo, tenía una visita a una casa a las 8 de esa misma tarde, y era practicamente al lado, me gustó verle sonreir, y de echo,le sonreí.

Situaciones como éstas, son las que te deja un buen sabor de boca, sonreir a una persona desconocida, y guardarla así en tu memoria, o quien sabe si el me recordará, en todo caso, yo si me acuerdo de ese muchacho con boina que buscaba desesperado una habitación donde poder vivir.

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